21.Sep.2007 | FER
La liga de las mediciones
Salir bien en la foto de Nielsen es básico si se quiere participar del pastel publicitario que se mueve en España. Por eso, no es difícil encontrar páginas que, de manera automática y cada cierto tiempo, realizan actualizaciones del contenido. O webs que, para leer una noticia tienes que descargar hasta 4 páginas cuando en una sola página cabría todo ese contenido. ¿Porqué lo hacen? Para generar impresiones y conseguir más ingresos por publicidad. A más impresiones, más inventario y más disponibilidad para vender. De hecho esta páginas pueden llegar a tener hasta 4 formatos publicitarios (robapáginas y megabanners) por página, por lo que los ingresos por publicidad son mayores.
Pero esto es una guerra de webs menores. Porque las grandes, los mayores portales y los principales diarios digitales, juegan en otra liga. La liga de las mediciones. Una liga donde juega OJD, donde juega EGM y donde juega Nielsen Netratings.
Pero es en esta última liga donde se juega de verdad. Portales, webs singulares, blogs, diarios líderes, webs de juegos, son medidos por una misma vara. La de la audiencia.
Un panel bastante representativo que registra la actividad de los internautas por perfiles sociodemográficos, que registra páginas vistas, tiempo de permanencia y afinidad con el perfil o target que los anunciantes buscan.
Por eso es tan importante que los datos que refleja Nielsen sean favorables. Y es aquí donde dos grandes grupos de comunicación representados por sus cabeceras estrellas, a mi derecha El Mundo, y a mi izquierda El País, están lidiando.
En El Mundo están muy cabreados porque últimamente El País les ha recortado la diferencia de usuarios que les separaba. No solamente esto, sino que además, les superó en Julio. De ahí que cada uno publique los datos que mejor le convengan por muy ridículos que sean estos datos.
¿Y qué sucede ahora? Pues que Nielsen investiga qué es lo que ha sucedido.
Como muy bien explican en ADN, la irregularidad presuntamente vendría de los titulares que el periódico habría exportado a otros medios y que podría haber generado al propio diario casi la mitad de su tráfico en páginas vistas y en tan sólo cinco meses.
Es decir, los usuarios que querían implementar titulares en su web mediante un gadget, aun sin generar tráfico real a la web de El País, estos últimos presuntamente los estarían contabilizando como tráfico propio.
No es la primera vez que El País está en el ojo del huracán. En el año 2002, como muy bien nos recuerdan los amigos de El Mundo cada vez que se habla de cifras de tráfico, OJD expulsó a El País por adulterar sus datos de tráfico de los log, archivo clave para medir la audiencia.
Y lo que nos queda…



